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viernes, 23 de diciembre de 2011

2º parte de Capitulo 1:El comienzo


          Después de que Raúl les hubiera asignado, Ainhoa estaba sentado en una mesa verde al lado de un chico que iba con ella a 2º de ESO. Según había oído se llamaba Hugo. Él tenía 15 años, era alto con un cabello moreno revuelto,  sus ojos eran de un negro azabache muy bonito que a Ainhoa le llamaban mucho la atención. Pero lo que Ainhoa pensaba que lo que más destacaba de él, eran sus manos. Eran grandes y fuertes tanto que podrían sujetar el mundo de Ainhoa.  Según suponía Ainhoa, él jugaba a balonmano.  
Ahora estaban en clase de Literatura. La profesora se estaba presentando. Claro era el primer día. Según había oído se llamaba Estela pero ya no se había enterado de nada más porque había estado toda la clase mirando disimuladamente a Hugo. Intentó entablar una conversación con él por eso se giro para mirarlo pero  él también se giro. Ella aparto la mirada rápidamente. Sentía que su corazón se aceleraba mucho. ¿Era eso un flechazo? Notaba como le faltaba el aire, el tiempo se pausaba, sus mejillas se enrojecían, sentía algo pero no sabía bien que era,...
         “Ainhoa, intenta hablar algo con él. Saca tu simpatía natural. Intenta conquistarlo. Seguro que es tu alma gemela.”
Inspiró suavemente y se giró hacia él otra vez.
-Hola-dijo ella con una sonrisa.
Él se giró al oír la suave vez de al lado. Hugo vio a una chica con un aura especial parecía tener brillo propio.
-Hola-dijo él.
-¡Qué rollo! Otra vez en el instituto ¿Te gusta venir aquí?-preguntó Ainhoa. “¡Qué pregunta más estúpida! ¿A quién le gusta venir aquí después del verano?”
-No mucho pero si conozco chicas como tú la verdad que estaría aquí todos los días a todas horas-dijo sonriendo.
La sonrisa de Hugo tenía brillo propio. Parecía un sol gigante haciendo su aparición después de una gran tormenta. Ainhoa se sonrojo pero se recompuso y contestó:
-Gracias tú también eres guapo-dijo en un susurro y sin mirar a Hugo. Ainhoa quería que la tierra se la comiera. ¿Había dicho ella eso? ¡Qué vergüenza! Notó que Hugo sonreía pero no se giro se intentó centrar en la clase de Literatura. Misión imposible. La conversación que había tenido con Hugo estuvo muy presente en sus pensamientos.
           ¿Sería aquel su primer flechazo? ¿Saldrían juntos? ¿Sería su alma gemela? ¿O un rollo igual que los de Silvia? La cabeza de Ainhoa bullía pero intentó no pensar en él.
         Lo que no sabía Ainhoa era que tendría más preguntas pero no solo sobre Hugo.

¿Por qué no imaginar un mundo?

¿Por qué...
...No podemos pensar bien de las personas?
...No nos respetamos?
...Tenemos miedo de lo diferente?
...Hacemos sufrir a las personas que queremos?
...Cuando no nos hacen caso queremos someterlos a la fuerza?
...Hay guerras?


Yo tengo la respuesta porque somos humanos pero...
No hay que pensar en lo malo sino en lo bueno somos felices dentro de un mundo gris, triste, solitario, con guerras,...pero hay AMOR que es lo que necesitamos todos


Firmado por:
L.M.T.    17:24 23 de Diciembre 2011

Amor imposible


Capitulo 1: el comienzo



Ainhoa abrió la puerta. El olor estudiantil le abofeteó la cara. Por una parte Ainhoa deseaba que ese olor le llegara pero por otra parte significaba olvidar el verano, su amor de verano, los cálidos rayos del sol bañando su piel de porcelana, salir con sus amigas cuándo y cómo quisiera,…
Ainhoa tenía 14 años. Era alta, rubia con destellos rojizos, tenía los ojos azul celeste, era muy delgada. Era cariñosa, amigable, carismática, muy romántica. Todavía no había tenido ningún flechazo pero estaba deseado tenerlo.
A su lado estaban sus dos mejores amigas Silvia y Sarah. Silvia era la más mayor del grupo de estas curiosas amigas, había repetido 1º de ESO y por eso se habían conocido. Era morena, alta, con ojos grandes ojos marrones muy expresivos. Era muy cariñosa, dulce, extrovertida y muy ligona. Del grupo era la que más novios o “rolletes” había tenido. Sarah era pelirroja con muchas pecas en la cara, tenía unos grandes ojos verdes que gracias a ellos poseía cierto misterio, era un poco bajita, tenía un cuerpo ejemplar por la natación y muy bien proporcionado. Sarah leía muchos libros y gracias a eso escribía muchos relatos.
Pasaron a su clase.  Allí estaba su tutor. Era Raúl. El joven profesor de gimnasio que tanto le gustaba a Silvia.
Ainhoa no podía comprender como le podía gustar un profesor.
Pero pronto descubriría que a ella también le podía pasar.

Presentación

Hola espero que me ayudeis con este blog porque algún día voy a ser escritora por eso si leeis algun texto mio por favor recomendarlo